Semanario ALTERNATIVAS

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MUJERES

“Gran parte de las heridas profundas de las mujeres tienen origen en su formación religiosa"

 

Escrito por Tamara Vidaurrázaga Aránguiz   
 


En pleno Cajón del Maipo, pero como aislado del mundanal ruido, se ubica Tremonhue o “lugar de sanación”, casa matriz de CAPACITAR CHILE, organización que trabaja la espiritualidad y salud integral con mujeres. En este centro se realizan capacitaciones, rituales, reuniones y retiros, todos desde una perspectiva que entiende el entorno como un algo sagrado del que somos parte todos y todas, trabajando especialmente con las mujeres de sectores populares. A ellas se las instruye en terapias de salud integral con el fin de ayudarlas a enfrentar problemas como la violencia intrafamiliar, el estrés y la depresión.
Feministas Tramando conversó con Judith Reiss, conocida teóloga econfeminista e integrante de CAPACITAR-CHILE. Con Judith Ress, conocida teóloga ecofeminista e integrante del equipo de CAPACITAR, conversamos acerca del trabajo que realizan, el ecofeminismo que profesan y las tensiones que existen con el cristianismo.


¿Qué trabajo realizan con las mujeres en el Centro?


“CAPACITAR CHILE es un proyecto creado para fortalecer y potenciar relaciones de cooperación y solidaridad entre las mujeres y sus vidas. Mejorando su autoestima, la confianza y el conocimiento de sí misma, la persona puede encontrar nuevas perspectivas y soluciones para los problemas de su vida y de su comunidad. Capacitamos en técnicas y sistemas de salud integral que ayuden a reducir los niveles de angustia y violencia, bajar el estrés y mejorar la salud de las personas. Trabajamos con curaciones naturales que la gente ha utilizado a través de los siglos para sanarse y sanar a los demás”.

Aunque parte importante del trabajo la realizan en Tremonhue, también hacen talleres en poblaciones y otros centros de formación en Santiago y regiones, además de trabajar con equipos de Perú, Argentina y Bolivia, actividades todas financiadas con proyectos y cobrando precios módicos por los talleres.


¿Podrías explicarme qué es una mirada holística de la salud?


“Que no haya una separación entre cuerpo, mente y espíritu. Queremos terminar con este enfoque tan dualista: mente versus cuerpo, espíritu versus cuerpo. Percibimos nuestros cuerpos como única fuente de experiencias integrales de vida, en relación con todo lo viviente y en determinados contextos socio-político-económico-culturales. Nos enfocamos en la reflexión analítica a partir de las experiencias de las personas a través del trabajo con el cuerpo, reflexión y reinterpretación de textos religiosos, análisis de mitos y creación de ritos”.


¿Por qué priorizan por trabajar desde el cuerpo y la salud mental de las mujeres, en relación a otros temas?


“La experiencia de tocar el cuerpo propio y el de otra persona, ha marcado un hito en la vida de la
s mujeres, porque se han tocado memorias silenciadas y reprimidas históricamente. Al participar de estos procesos, las mujeres descubren que tocar el cuerpo para sanarse es vivir una experiencia espiritual. Se transita desde el cuerpo. Nuestra propuesta de trabajo está centrada en desarrollar procesos tendientes a fortalecer un como lugar sólo de pecado hacia el cuerpo como lugar sobretodo de sanación y placer, por tanto, la espiritualidad que surge desde allí es desde los cuerpos en contexto y en relación”.


¿Podrías desarrollar un poco esto de la relación existente entre genitalidad y espiritualidad a la que te refieres en tu libro de entrevistas a ecofeministas?


c“El tema de la sexualidad, que incluye la genitalidad, es un gran tema que todas las mujeres tenemos que trabajar. Me gusta mucho citar a Adriana Rich: No conozco a ninguna mujer, virgen, madre, lesbiana, casada, célibe - sea que gana su sustento como ama de casa, como moza o como radióloga de ondas cerebrales - para la cual su cuerpo (lease sexualidad) no sea un problema fundamental”.


Y agrega Judith: “En ningún lugar nuestro cuerpo se convierte más en el problema fundamental que en el área de la sexualidad. Durante siglos la sexualidad femenina ha sido percibida y descrita, examinada y teorizada, escrito sobre ella, pintada y hecha poesía por hombres. De hecho, el cuerpo femenino es una construcción simbólica. Todo lo que sabemos sobre el cuerpo existe para nosotras en alguna forma de discurso; nunca es no mediatizado, nunca es libre de interpretación, nunca es inocente”.


Y puntualiza esta teóloga sobre el intrincado vínculo sexualidad-espiritualidad: “Sin embargo, la sexualidad tiene un poder mucho más oscuro que la mayoría de nosotras quiere admitir. Las prescripciones clínicas para “sexo seguro” -sexo sin culpa, sin represión, sin miedo- parece desesperadamente ingenua y unilateral. El hecho que la era de la “liberación sexual” ha llevado a conciencia los abusos sexuales y desenfrenadas adicciones no contados, como también el exceso de enfermedades de transmisión sexual, es una prueba que la sexualidad contiene fuerzas que no son tocadas por nuestras fantasías románticas y deseos. No sorprende que a través de todas las culturas la sexualidad haya sido sujeta a los efectos controladores de los rituales y tabúes. La relación agnóstica de la mujer con su cuerpo es el resultado de negar las áreas más profundas y secretas. Mientras más conscientes podemos ser de la complejidad de nuestra sexualidad y la multiplicidad de las energías arquetípicas que fluyen por nosotras, mejor equipadas estamos para honrar y respetarlas”.


¿Aplican esta perspectiva de relación entre genitalidad y espiritualidad en CAPACITAR?


“En nuestro centro, ofrecemos cuatro retiros sobre los cuatro gran arquetipos femeninos: la madre, la hetera (amante/compañera), la guerrera/amazona y la sabia. Justo en el retiro sobre la hetera trabajamos la relación entre la sexualidad y la espiritualidad, sobre todo desde una mirada histórica desde cuando el cuerpo de la mujer era fuente de placer y espiritualidad hacia el desarrollo del patriarcado y la idea que el cuerpo de la mujer es fuente de tentación y pecado”.


¿Y por qué el trabajo de CAPACITAR es fundamentalmente con mujeres populares?


“Por nacer dentro de la dictadura con un enfoque de resistencia desde las clases más marginadas. De hecho, por razones históricas. Pero hoy día nuestras destinatarias son más amplias”

Esta organización tuvo sus orígenes en la dictadura, a partir de una misión de teólogos y teólogas de la liberación que fundaron un centro de educación popular y reflexión en los ’80, vinculado con los Padres de Maryknoll, fundación misionera de Estados Unidos.

Con el tiempo el trabajo que tenía tres áreas: Teología, ecología y mujeres, quedó reducido a este último grupo, ampliando además el círculo al que llegaban. Y así lo detallan en la web cuando describen al público para el que trabajan, que actualmente incluye a liderezas de sectores populares, religiosas que trabajan en sectores populares con mujeres, personas que pertenecen a grupos organizados de minorías discriminadas, agentes pastorales de diferentes denominaciones abiertos/as a procesos de cambios, profesionales que trabajen con mujeres o con seropositivos/as, y personas viviendo con VIH/SIDA y que se encuentren organizadas en grupos.


ECOFEMINISMO


Al igual que las integrantes de CAPACITAR, muchas teólogas y mujeres vinculadas a religiones cristianas encontraron en el ecofeminismo un espacio más a fin con sus cuestionamientos sobre la posición de las mujeres en la sociedad, y acerca de las propias desigualdades vividas dentro de congregaciones que incorporaban ideas de justicia social respecto de los pobres, pero continuaban discriminando a las mujeres y teniendo una visión que interioriza a lo femenino.


¿Ustedes se autodefinirían como ecofeministas?


“Sí, decimos que somos ecofeministas. Entendemos que puede ser muchas versiones del ecofeminismo. La intuición fundamental del ecofeminismo es la convicción de que la opresión de la mujer y la destrucción del planeta vienen del mismo sistema patriarcal, de "poder sobre", que niega la unión primordial de todo el cosmos. El ecofeminismo invita a redescubrir quiénes somos como especie humana. Invita a reubicarnos dentro del tejido de la comunidad de vida de la tierra como una respuesta de detener la destrucción del planeta. Propone un nuevo paradigma, una nueva cosmovisión que está más en armonía con los ecosistemas del planeta y con las fuerzas del universo. En síntesis, el ecofeminismo propone una nueva perspectiva para percibir la realidad”.


¿Cómo podrías explicar de manera sencilla lo que es el ecofeminismo?


“Para mí, el ecofeminismo es una palabra nueva para una sabiduría muy antigua, una sabiduría que todavía duerme dentro de nuestros huesos y memorias genéticas. Es el descubrimiento, o mejor dicho, el despertar paulatino de que no somos los dueños del universo, sino una parte más del gran tejido de la vida. Los elementos de nuestros cuerpos fueron formados en aquella primera gran explosión cuando nació el universo hace 15 billones de años. Estabas tú y estaba yo en esta inimaginable gran fulguración primordial; estaban los dinosaurios, las ballenas, los pájaros, las hormigas, los árboles. Todo, todo lo que estará, estaba presente en este primer momento sagrado”.


TENSIONES Y CRUCES CON EL CRISTIANISMO


Quienes han integrado el ecofeminismo a sus vidas han desafiado a las iglesias tradicionales, revisando la mirada tradicional que existe sobre las mujeres. Por eso las tensiones y cruces entre ecofeminismo y cristianismo, han sido históricas y persistentes.

Judith nos explica al respecto: “El ecofeminismo desafía fuertemente los conceptos androcéntricos y antropocéntricos de la teología cristiana tradicional. Las ecofeministas preguntan si el cristianismo puede ser suficientemente flexible para cambiar sus conceptos antropológicos tanto del ser humano como de Dios. Preguntan, además, si pueden cambiar su cosmología desde un deus ex maquina afuera del universo pero "en control" de todo lo que pasa en él, hacia un sentido de lo sagrado inmanente, un gran misterio que, como nosotros y nosotras, está en continua evolución”.

Y agrega esta teóloga “La metáfora del ecofeminismo es el cuerpo: formamos parte de un sólo Cuerpo Sagrado. Las ecofeministas están convencidas que estamos frente de un nuevo momento de revelación, una revelación donde la conciencia humana despierta a la grandeza y la experiencia sagrada que son los ciclos y los procesos del planeta”.


El origen de Capacitar es por una misión vinculada con la teología de la liberación, ¿ustedes siguen relacionadas con alguna Iglesia?


“Aunque hemos nacido dentro de una óptica de la teología de liberación—y aunque seguimos abrazando muchas de sus intuiciones en cuanto de un análisis de clase sobre la sociedad—hoy día sentimos más ligadas a la teología feminista y ecofeminista, que critica la teología de liberación por su propio androcentrismo y antropocentrismo. Como institución no estamos vinculadas con ninguna iglesia”.

“Eso es todo un tema que yo personalmente, como teóloga ecofeminista católica, he trabajado harto. Tenemos que separar las intuiciones de Jesús de lo que pasó con la Iglesia durante los siglos en cuanto de la mujer, sobre todo en su sexualidad, y el desarrollo del patriarcado. Desgraciadamente la Iglesia que conocemos hoy día es una institución muy patriarcal y ha desaviado muchísimo del mensaje de Jesús”.


¿Y cómo enfrentan en su trabajo con mujeres el tema de la culpa que es recurrente en el cristianismo?


“¡Otro gran tema! A base de nuestra experiencia de largos años trabajando con y desde nuestros cuerpos en contexto de mucha violencia, hemos descubierto que gran parte de las heridas profundas de las mujeres tienen origen en su formación religiosa. Eso tiene que ver con el hecho que la formación religiosa en Chile está muy impregnada con una serie de imágenes simbólicas de contenido patriarcal, castigadoras, represivas, que impiden avanzar hacia un cambio profundo en las relaciones con nuestro cuerpo, entre las personas, en las organizaciones, con el medio ambiente y con la expresión de lo sagrado en nuestras vidas. Y que por estar en el nivel de lo simbólico, ejercen un obstáculo y freno poderoso a sus procesos de liberación”.

Y agrega: “A nivel de la conciencia, las mujeres logramos un discurso teórico “liberador”, pero a nivel inconsciente continuamos muy condicionadas por lo que siempre hemos aprendido. Descubrimos también que las culpas de la mayoría de las mujeres, las actitudes de sometimiento, están respaldadas por supuestos teológicos patriarcales que sostienen este sometimiento, el abuso y la violencia sistemática contra las mujeres”.

Judith es clara al referirse a las Iglesias y su relación con las mujeres, a las que acusa de violentarnos: “A través de nuestra historia, hemos obedecido a un modelo sacrificial, donde los pobres, y muy especialmente las mujeres, nos hemos llevado la peor parte. Esto es para nosotras violencia teológica, ejercida por la mayoría de las instituciones eclesiales que sostienen este modelo de sacrificio”.

“Si bien reconocemos y valoramos el aporte de las iglesias comprometidas con los procesos de liberación socio-política-económica, también constatamos la limitación de sus propuestas eclesiales, porque siguen siendo basadas en un paradigma antropocéntrico y androcéntrico, donde no se visualizan cambios más profundos y radicales en las relaciones”, puntualiza la ecofeminista.


¿Y qué proponen hacer entonces?


“Insistimos que el punto de partida en este proceso es el trabajo de revalorización de nuestros cuerpos y del cuerpo de la tierra. Por eso Capacitar-Chile trabaja siempre desde la experiencia de los cuerpos de las mujeres. Estamos convencidas que todas las experiencias en nuestras vidas quedan incrustadas en el cuerpo y forman “las memorias del cuerpo”. Al trabajar los procesos desde lo corporal nos permite tocar historias silenciadas y reprimidas históricamente. Creemos que un cambio profundo en la cultura dominante sólo puede surgir desde un cambio de cosmovisión hacia un paradigma más holístico y biocéntrico, que nos oriente y reubique en nuestro entorno local y global”.

¿Qué postura tienen por ejemplo frente a temas como el  aborto, o la píldora de emergencia?


“Solidarizamos con los procesos de las mujeres….su propia habilidad de hacer sus decisiones sobre su propia vida, su propio cuerpo, pero siempre en relación con otras y otros en quien confían, siempre dentro de una ética de cuidado”.


Fuentes: Feministas Tramando